Alternativas para alérgicos a La penicilina

En la actualidad, la industria farmacéutica está disponiendo en el mercado de nuevos antibióticos para el tratamiento de las diferentes patologías infecciosas. No obstante, la penicilina por su escasa toxicidad, inclusive a altas dosis, su efectividad farmacológica y sus bajos precios, hace parte de los fármacos de primera línea en muchos de estos procesos infecciosos.

Sin embargo, las reacciones adversas a la penicilinas, entendiéndose como cualquier evento perjudicial y no deseado que ocurre tras la administración de una dosis del medicamento: su uso frecuente y su mal uso; principalmente de la amoxicilina(Baquero., at al, 2017), conduce a la aparición de reacciones de hipersensibilidad que aparecen después de que el paciente se ha expuesto al contacto con concentraciones normales de este en una o más ocasiones anteriores, donde muchas de las veces no había necesidad de suministrar dichos antibióticos (alpizar, 2000).

Y decimos que no había necesidad, porque a pesar de las recomendaciones de la O.M.S y de todos los entes protectores de la salud a nivel mundial, de no utilizar antibióticos para la gripe y otra sintomatología que no derivan por la presencia de bacterias, lo siguen utilizando indiscriminadamente creando la reconocida resistencia bacteriana (campos, 2010).

Las reacciones alérgicas pueden ser de tipo humoral o de tipo celular mediada por los linfocitos T. Recordemos también que la penicilina es un hapteno y requiere de su unión espontánea a proteínas de la piel para desencadenar una reacción local (weiss, 1988) y donde muchas veces no es el fármaco en sí quien se une a estas macromoléculas, sino sus metabolitos o las impurezas que estos contienen (Anderson, 1989).

En estos días y no es chiste, llegó una señora preguntando por amoxicilina para el dolor de cabeza. El farmacéutico extrañado le informó que ese es un antibiótico para tratar infecciones. ¡Enfurecida salió! Luego regresa con un sobre de 10 cápsulas de amoxicilina diciendo que ya las había conseguido.

Es más, nos llama una clienta diciendo que “su hijo tiene hongos en los pies, que ya le dio cefalexina y le aplicó alcohol, yodo, limón y formol y aun así no se le quiere quitar,” ¿qué más le podría dar? ¡Nos pregunta la mujer en tono angustiado!

Y aunque aún así parezca nimio este tema para muchos, la idea de escribir este artículo, nace de las diferentes consultas realizadas por algunos colegas farmacéuticos a la revista blanca, y eso está bien.

Por esta razón, intentamos recordar a los profesionales sanitarios, la clasificación de los principales grupos de antibióticos, con el fin de ofrecer una mejor orientación a todos nuestros usuarios, con este tema que, prácticamente, se nos está saliendo de las manos.

Ahora bien, para entender el tema, debemos saber que hay diferentes grupos de antibióticos y que, la diferencia entre ellos está relacionada casi exclusivamente con su estructura química y, por supuesto, al grupo farmacológico a que pertenecen.

La penicilina

Es un fármaco obtenido de hongos, específicamente del penicillium notatum. No tiene acción para tratar las micosis, ni los virus, pero si para tratar las enfermedades infecciosas de origen bacteriano, por ejemplo: gonorrea, sífilis, meningitis meningocócica, diversas infecciones de la piel… (Calonge, 2011).

La penicilina  fue  descubierta por el científico Alexander Fleming en el año 1928, sin embargo, no fue hasta mediados de los años 1940 que  la británica, Dorothy Mary Crowfoot Hodgkin descubriera su estructura química.

Pero fueron los químicos Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey, quienes desarrollaron un método de purificación que permitió su síntesis y la distribución comercial para toda la población. Debido a esta contribución Fleming compartió el premio nobel del año 1945 con ambos químicos.

Este grupo de fármacos, se caracteriza por poseer en su estructura química, un anillo Betalactámicos, que los hace diferente de todos los demás. Este anillo, que también lo poseen las cefalosporinas ( 1ra-5ta generación) y los inhibidores de las Betalactamasas, en mayor grado, y los monobactámicos, carbapénicos, oxacefémicos(de poco interés farmacológico) en menor grado, son, en conjunto con algunas cadenas laterales, los responsable de producir la alergia a diversas personas(Fernández, 1992).

Fármacos del grupo de las penicilinas

En el siguiente cuadro veremos los principales fármacos que se relacionan, por su estructura química, al grupo de la penicilina y que un paciente alérgico a ella debe evitar; a no ser que lo recomiende el especialista, pues, hay antibióticos que a pesar de tener el mismo anillo B-lactámico, no presenta en mayor grado peligro de  reacción, como ocurre  con el aztreonam, que su reactividad cruzada es excepcional y muy débil.

Epidemiologia

Entre los factores de riesgo para las reacciones a la penicilina u otros fármacos se incluyen la exposición previa al fármaco, la edad (mayor de 20 años), la administración tópica o parenteral, altas dosis, la exposición repetida intermitente y la predisposición genética aun metabolismo lento(Marcdante & Kliegman, 2019).

Manifestaciones clínicas

Las reacciones que producen la penicilina y sus derivados, van desde la urticaria o dermatosis exfoliativa, cuando solo es administrada por vía oral. Pero en caso de ser administrada por vía parenteral en pacientes de alto riesgo puede desencadenar desde urticaria, asma, shock anafiláctico y hasta la misma muerte.

Se clasifican en reacciones inmediatas (anafilácticas), que ocurren antes de 60 minutos tras la administración del fármaco; reacciones aceleradas, que se inician de 1-72 después de administrar el fármaco; reacciones tardías, pasadas más de 72 horas previa exposición al fármaco((Marcdante & Kliegman, 2019).

¿Qué medicamentos puede tomar un alérgico a la penicilina?

Las personas alérgicas a la penicilina; las que realmente lo son, pues, hemos evidenciado varios casos de falsos positivos, pueden usar; siempre y cuando no resulten alérgicos a estos, también, los siguientes medicamentos:

  • Aminoglicósidos: neomicina, estreptomicina, kanamicina, gentamicina, tobramicina, dibekacina, netilmicina, sisomicina, y espectinomicina (no es verdadero Aminoglicósidos).
  • Fenicoles: cloranfenicol y tianfenicol.
  • Tetraciclinas: terramicina, ambramicina, doxiciclina, minociclina y limeciclina.
  • Macrólidos: eritromicina, claritromicina, azitromicina, josamicina, espiramicina, rosaramicina y roxitromicina.
  • Lincosanidos: lincomicina y clindamicina.
  • Quinolona: ácido nalidixico, ácido pipemidico, norfloxacina, ciprofloxacina, moxifloxacina, ofloxacina, trovafloxacina, levofloxacina, peflexocina y gatifloxacina.
  • Sulfonamidas: sulfixozasol, sulfacetamida y sulfametoxazol.
  • Inhibidores de la dihidrofolato reductasa: Trimetoprim
  • Glicopeptidos: vancomicina y teiclopanina.
  • Rifamicina: rifampicina, rifaximina (hoy en día ha reemplazado al ácido nalidixico en infecciones intestinales).
  • Nitrofuranos: nitrofurantoina
  • Fosfomicina:
  • Fusidanos: Ácido fusídico
 

Concluimos pues un tema que, a modo de información, aclara varias dudas relacionadas con los medicamentos que puede utilizar una persona alérgica a la penicilina. Claro está que es el médico en última instancia quien determina que antibiótico elegir de acuerdo a la patología infecciosa diagnosticada.

Por otro lado, la autoprescripcion de fármacos antibióticos innecesarios, favorece que con el tiempo muchas personas cuando verdaderamente necesiten un determinado antibiótico, tal vez este ya no le haga el efecto deseado, lo que pondría en peligro la vida de ese paciente.

Escrito por:

Héctor Isaza montoya

Regente de farmacia

De Medellín para el mundo

Bibliografía

  • Anderson JA, Adkison NF. Reacciones alérgicas a fármacos y agentes biológicos. En: OPS. Compendio de enfermedades alérgicas e inmunológicas. Washington DC, 1989:82-5
  • Baquero-Artigao, F., Michavila, A., Suárez-Rodriguez, Á., Hernandez, A., Martínez-Campos, L., Calvo, C., & de Manejo, G. C. D. I. (2017, February). Documento de consenso de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica, Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátricas, Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria y Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria sobre antibioterapia en alergia a penicilina o amoxicilina. In Anales de Pediatría (Vol. 86, No. 2, pp. 99-e1). Elsevier Doyma.
  • Campos, J., Pérez-Vázquez, M., & Oteo, J. (2010). Las estrategias internacionales y las campañas para promover el uso prudente de los antibióticos en los profesionales y los usuarios. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, 28, 50-54.
  • de Diego Calonge, F. (2011). Hongos medicinales. Editorial Paraninfo.
  • Fernández, R. P. (1992). Reacciones adversas por antibióticos betalactámicos. Reacciones adversas medicamentosas: valoración clínica, 75.
  • Malbrán, A., Yeyati, E., & Rey, G. L. (2007). Alergia a la penicilina,¿ verdad o consecuencia?. Medicina (B Aires), 67(5), 522-523.
  • Marcdante, K. J., & Kliegman, R. M. (Eds.). (2019). Nelson. Pediatría esencial. Elsevier.
  • ” Weiss ME, Adkinson NF. Immediate hypersensitivity topenicillin and related antibiotics. Clinical Allergy 1988; 18:
  • imagen: pixabay