Anafilaxia por picadura de abeja: mi caso

Anafilaxia por picadura de abeja

El término médico conocido como Anafilaxia o reacción Anafiláctica, es aquella  reacción inmunitaria severa, de rápida instalación  y potencialmente fatal que ocurre ante el contacto del organismo con algún alérgeno o  sustancia “extraña”: fármacos,  alimentos o picadura de algunos animales. Se diferencia de la alergia  por su extensión y compromiso con otras estructuras del cuerpo. en la Anafilaxia pueden ocurrir dos situaciones;

La primera de ellas es cuando el organismo hace contacto por primera vez con un alérgeno y aparecen de forma inmediata, síntomas alérgicos en más de una de las siguientes partes del cuerpo: piel, garganta, nariz, ojos, sistema digestivo, aparato circulatorio (muñoz., at al, 1997).

La segunda situación se caracteriza porque el alérgeno ya ha tenido exposición con el organismo y  el sistema inmunitario reacciona de forma brusca, con la liberación de sustancias que alteran la homeostasis del organismo, lo que da lugar a síntomas mucho más graves, que comprometen  además el sistema circulatorio: Los vasos sanguíneos se dilatan, disminuye la presión arterial y no llega suficiente sangre a los órganos, es decir, el llamado “shock” anafiláctico, la reacción alérgica más grave que existe, independientemente de la causa que lo provoque,  que si no se actúa rápido puede llegar a ser mortal( Caravaca, 2014).

Hay que tener en cuenta que cualquier fármaco o alimento es susceptible de causar  un cuadro de choque anafiláctico (rubio., at al, 2017; del Carpio-Orantes, 2015; Babiano., at al, 2016).

El caso

Ya era la segunda  vez que me picaba una abeja y me inyectaba su potente  veneno: Apitoxina.

Afortunadamente, yo ya sabía que ante una segunda vez, debería ir rápidamente a urgencias, sin menospreciar ni un segundo, pues era mi vida la que corría peligro.

En la primera vez los hechos ocurrieron  dentro de la misma farmacia  que en aquel entonces laboraba…

El peligro acechaba, pues ya eran dos los empleados que habían sido picados por estas abejas. “Afortunadamente”, a uno de ellos se le hinchó únicamente el antebrazo,  y al otro compañero solo se inflamó la oreja.  Recuerdo la angustia que pasamos aquellos días, ventiladores a su máxima potencia, dizque agua con detergente para alejarlas. cada uno de los trabajadores preparados para matar con lo primero que encontráramos, fuera lo que fuera …no alcanzamos a identificar la colmena que debía estar ubicada  entre los frondosos árboles ubicados muy  cerca del punto de venta.

…Demasiado tarde para encontrarla, ya qué al final, a mi me tocó el turno… sentí un fuerte picazón en el pecho. De inmediato, un compañero que observó los hechos, se me acerca y extrae el aguijón dejado por la abeja. De pronto  el pecho se me puso rojo y luego la cara. Le pedí el favor que me aplicara una inyección de diprospan de 1 ml, pero en vista de la demora, yo mismo  tuve que hacerlo.

Cada vez me sentía más acalorado, asustado y el pecho y la cara muy rojos… y nada que actuaba el medicamento. Decidí más bien parar un taxi e ir rápidamente a urgencias. A más rato más hinchado y más rojo, y el tráfico ni se diga, era un viernes tipo 7:30 de la noche.

Al llegar a urgencias (E.P.S), bastante hinchado todo el cuerpo,  la fila, la cédula, el carnet… espere el turno. ¡Por dios doctor me estoy quemando! le dije cuando me atendía.

Me aplicaron suero, hidrocortisona y estuve en observación por 4 horas.

 Mi segunda vez

 La segunda vez que me picó una abeja fue así: yo viajaba  plácidamente en mi moto por una rápida avenida.  Vi un insecto que se dirigió rápidamente a mí. Al instante siento un fuerte dolor en mi cuello como si me hubiera clavado un puñal…

Seguí manejando, y aun kilometro aproximadamente, en un semáforo, me retiro el casco y le pregunté a otro motociclista, señalándole la parte afectada  ¿“que tenía “ ?  Me retira  un aguijón. En ese momento supe que aquel impacto tan fuerte era producido por una abeja.

El aguijón, consta de un largo estilete, de aproximadamente 2 mm de largo, puntiagudo y 0.1 ml de diámetro, en  este estilete se observan  varios dientes de 0.03 ml  que, a modo de arpón, quedan fijos en la piel impidiendo su salida. Después de introducir el aguijón, e inyectar  0.3 mg de veneno líquido, la abeja  pierde su vida, ya que este va conectado al  aparato digestivo, músculos y nervios (rosales, 2017).

Como me dirigía a la farmacia, al llegar, abro la puerta y de inmediato me aplico una inyección de diprofos de 1 ml y me tomo 2 pastas de loratadina. Ya habían pasado por ahí 15 minutos desde la picadura.

Eran las 7:30 a.m. Mientras más me miraba en el espejo, mas rojo me veía y más caliente me sentía.

Solo. Ya que no habían llegado los otros empleados. Rodeado de cualquier cantidad de medicamentos, asustado, con taquicardia. No quise esperar más. Abrí y cerré nuevamente la farmacia. Me dirigí a pie a una clínica que estaba  a solo 2 cuadras de allí.

Me atendieron de una.  Expuse mi caso al doctor. Me tomó la presión y los demás signos vitales. Afortunadamente estaba todo muy bien.  Aun así, y como no era mi E.P.S, el doctor me sugirió que para estar más tranquilo visitara la E.P.S, pero que no veía la  necesidad.

Me devolví para la farmacia, pero en el camino,  algo me decía que me fuera para la E.P.S. De testarudo cogí un taxi directo a dicho lugar. Allí llegué. Como la primera vez; la fila, papeles, espere. Pero seguía con mi corazonada. De una  me pasé a la sala de espera. Me senté. Ya habían pasado aproximadamente 1: 20 minutos después del disparo. De repente, un señor se sienta a mi lado…pasaban los minutos. Sentí un ligero mareo, pensé que eran nervios. Mire a mi lado y le dije al señor que se había sentado, que me pusiera cuidado que una abeja me había picado y de pronto me desmayaba. ..En esos eternos instantes de espera era yo solo con migo mismo, pendiente de cualquier síntoma o señal en mi cuerpo.

Si me desmayé. Las luces se me fueron. El señor, sentí que llamó a los médicos. Fue de una. La camilla, me subieron, eran varios los que me llevaban, uno de ellos, más asustado que yo, me gritaba “no se duerma, no se duerma, despierte.

Recuerdo que alcance ligeramente a recuperarme, pienso que por la posición de la camilla… La presión arterial estaba por el piso, pudo haber sido un síncope cardíaco por Anafilaxia. Me aplicaron adrenalina subcutánea y me conectaron un tensiómetro digital.

Me decía la doctora que llamáramos a la familia. Yo, prácticamente mareado le contesté que no era necesario preocuparlos. Ella insistió, que era mejor llamarlos… ¡sentí que estaba muerto!

No sé qué pasó, quien les dijo. Pero al rato llegó mi esposa y uno de mis hijos. Casi me dan ganas de llorar.

Miraba el reloj del tensiómetro 70/40. Dijo la doctora a los enfermeros “más adrenalina”. Yo le dije que no. “Prefería la muerte” dije en mi mente. No soportaría nuevamente ese intenso dolor en el pecho y el  dolor de cabeza; tras la administración de la adrenalina.

TRATAMIENTO DEL SHOCK ANAFILÁCTICO.

La adrenalina es una catecolamina que tiene muchas aplicaciones terapéuticas: A nivel cardíaco, incrementa la frecuencia cardíaca sinusal, la velocidad de conducción y la fuerza de contracción. Los potentes efectos cardíacos de la epinefrina están mediados principalmente a través de la estimulación de los receptores beta1 en el miocardio. La presión arterial sistólica se eleva por lo general como resultado de inotropía aumentada. Es por eso que la adrenalina es el unico fármaco capaz de restituir el tono vasomotor de manera rápida y segura( de alergia, 1998).

Siguiendo con la historia: me la volvieron aplicar (la adrenalina). Que dolor de cabeza y mi pecho… No aguanto.

Le dije a mi hijo que mirara el reloj del tensiómetro y me leyera el valor, ya que estaba ubicado en la parte de atrás y no podía mirarlo sin esfuerzo.  80/ 50.  Sentí, aunque yo estaba tranquilo, que la muerte me rodeaba. La verdad, yo estaba ya bien. Lo malo era esa cifra. Que si ese reloj no existiera me hubiera ido.

Veinte minutos más tarde  88/55. Era muy bajita a pesar de las dos descargas de adrenalina. Yo era quietecito, ensimismado. Solo esperando, o más bien no esperando que la doctora dijera más adrenalina. Era más suave morir que soportar el inmenso dolor que producía la catecolamina.  80/ 50. Se acerca la doctora y dice nuevamente más… ¡NO!  Calmadamente les dije: prefiero  morir.

Mi esposa se acerca llorando y me suplica que me la deje aplicar. Ante sus lágrimas acepté. ¡dios no saben que dolor!

Logre sobrevivir, Salí con 100/70 dos horas después y un comentario de la doctora que todavía abejorrea en mi mente” la próxima vez no será tan fácil. Mantenga en su bolsillo este regalito. Y puso en mis manos una ampolla, ADRENALINA.

Desde entonces, han pasado ya 7 años, y no se a quien le tengo más miedo, si a las abejas o a la adrenalina. Sin embargo, siempre la cargo en mi bolso. Por fortuna, ya se me han vencido dos. Pero les voy hacer muy sincero ¡no creo que sea yo mismo capaz de aplicármela!

Conclusión 

  • Con una historia real, verificamos que La Anafilaxia es, pues, una urgencia médica. Es importante que todos los profesionales de la salud sean capaces de diferenciar rápidamente un paciente que presenta una alergia, o Anafilaxia, para poder iniciar el tratamiento adecuado rápidamente.
  • Que una sola abeja es capaz de propiciar un cuadro de shock anafiláctico
  • El único tratamiento eficaz para tratar el shock Anafiláctico es la adrenalina.

Escrito por: Héctor Isaza montoya

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Bibliografía

  • Babiano Fernández, M. Á., & Mur Gimeno, P. (2016). Shock anafiláctico con manzana: síndrome LTP. Revista Clínica de Medicina de Familia, 9(1), 60-62.
  • Caravaca, J. C. G., & LARRUL, E. M. (2014). CAPÍTULO 9 SHOCK ANAFILÁCTICO. ACTUALIZACIÓN DEL MANEJO DEL PACIENTE EN SHOCK (versión digital), 9.
  • de Alergia, C. (1998). Normativa para el tratamiento del choque anafilactico. Arch Argent Pediatr, 96(4), 272-8.
  • del Carpio-Orantes, L., & Azuara-Trujillob, H. A. (2015). Choque anafiláctico asociado a ceftriaxona, caso clínico y revisión bibliográfica. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 53(6), 736-741.
  • MUÑOZ, F. J. M., & GIL, R. M. B. (1997). Patología causada por artrópodos de interés toxinológico y alergológico. Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa, 20, 193-215.
  • Rosales Molina, J. F. (2017). Manejo y control de enjambres de abejas, avispas y captura de serpientes. SECRETRIA DE AGRICULTURA Y GANADERIA Servicio de Educación Agrícola, Capacitación y Desarrollo Agro Empresarial.(SEDUCA).
  • Rubio, F. G., Jiménez, O. E., Sotillos, M. D. M. G., & Sanz, C. J. C. (2017). Shock anafiláctico por omeprazol. Gastroenterología y hepatología, 40(1
  • IMAGEN: PIXABAY