antiácidos en quemaduras de 1er y 2do grado

antiácidos

Como todos sabemos, los antiácidos son fármacos que se utilizan para neutralizar el exceso de ácido clorhídrico, es decir, los antiácidos alcalinizan el estómago aumentando el pH, y de esta manera controlan la acidez gástrica (Zacarías y Lorena, 2016).

Sin embargo, hemos podido identificar desde la farmacia, que los antiácidos también son extremadamente útiles para tratar las quemaduras de 1er y 2do grado
Es por esto que en esta ocasión, documentamos, y solo a modo de información, el caso de una paciente, que se presenta a una farmacia, un día después de haber sufrido quemadura por rozamiento con el asfalto, tras caerse aparatosamente con su moto.

Dice la paciente que— por falta de tiempo no desea ir a consulta médica y que se aplicó la vacuna contra el tétano—;

Recordemos que el tétano es una enfermedad aguda provocada por las neurotoxinas producidas por una bacteria anaerobia; Clostridium tetani, la cual ingresa al cuerpo a través de alguna herida abierta, incluyendo las laceraciones, abrasiones y heridas por perforación y fricción (oliveros, 2012).

Para entender cómo funciona los antiácidos en el tratamiento de las quemaduras, recordaremos algunos conceptos relacionados con la piel y como se clasifican las quemaduras.

Capas de la piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Su peso en una persona adulta puede ser de 2 m² y pesa aproximadamente 5 kg. Está compuesta por tres estratos o capas:

Epidermis: es la capa más superficial de las tres. Está compuesta a su vez por 5 estratos. Sus células son los queratinocitos, y es avascular (carece de vasos sanguíneos).

Dermis: es la capa media. Llamada también “piel verdadera”, ya que no se descama. Está ubicada entre la epidermis y el tejido subcutáneo. Se divide en dos partes: papilar, o dermis superior(es una capa más delgada) y reticular, o dermis profunda(capa más gruesa). Sus células son los fibroblastos. A diferencia de la epidermis, presenta vasos sanguíneos.

Tejido subcutáneo o hipodermis: Se compone de tejido conjuntivo blando y graso. Y está compuesta de un número fijo de células de grasa, que actúan como almacenamiento de energía y aislante térmico. Existen en esta capa dérmica otras estructuras: nervios, vasos sanguíneos, glándulas, etc. (Navarrete, 2003).

Clasificación de las quemaduras

La quemadura es una lesión o herida de los tejidos blandos que conlleva un daño o destrucción de la piel, puede ser producida por agentes físicos, químicos, biológicos o por fricción (caída de moto o bicicleta) (tapia, 2007).

Se clasifican de acuerdo a su profundidad, extensión y severidad (Gutiérrez, 2004).

Quemaduras de primer grado (1er. grado): son superficiales, dolorosas y afectan únicamente la capa más superficial de la piel (la epidermis). Suele presentarse eritema, o las características flictenas (ampolla que contiene sustancia acuosa y no pus). Es muy dolorosa, y cura sin secuelas en dos semanas.

Entre las causas más comunes de este tipo de quemaduras, se tienen la exposición solar prolongada y el contacto superficial con líquidos calientes.

Quemadura de segundo grado superficial: Involucran la epidermis y la dermis papilar. El sitio de la quemadura se ve rojo, presenta inflamación, dolor y es de aspecto rosáceo.

Quemaduras de segundo grado profundo: las lesiones se extienden a capas profundas de la dermis (dermis reticular). No forman ampollas; las lesiones son exudativas, marcadamente hiperémicas y muy dolorosas. Presentan un aspecto pálido moteado.

Quemaduras de tercer grado: la lesión se extiende hasta la hipodermis, con lesión de todas las capas de la piel.

El caso

La mujer, de aproximadamente 38 años. Se presenta a la farmacia, solicitando ayuda. Su brazo derecho presenta una quemadura de 2do grado superficial. Dice que durante la noche anterior, no pudo dormir debido al intenso dolor. Que se aplicó una crema, pero que no le ha servido para nada.
Además de su estado de ánimo disminuido, manifiesta que le impide trabajar… De inmediato, el farmacéutico, con la ayuda de una torunda de algodón, le aplica un antiácido a base de hidróxido de aluminio, hidróxido de magnesio y Simeticona…al instante, dice la mujer, sintió alivio.
El farmacéutico le ordena aplicar en una hora más, nuevamente el antiácido, y luego, después de lavar con agua la pasta blanca resultante, aplicar así cada 8 horas.

La paciente regresa feliz al día siguiente y comenta que durmió toda la noche y sin dolor.
Nuevamente regresa al tercer día, prácticamente sanada.
Adjuntamos fotos del primer, segundo y tercer día. Ver figuras.

día primero
día dos
día tres

Mecanismo de acción de los antiácidos

Tras producirse la quemadura, se origina el paso de plasma, electrolitos y agua del espacio intravascular al sitio de la lesión, lo que provoca un desequilibrio electrolítico, donde las concentraciones de sodio se ven seriamente disminuidas, al igual que el pH fisiológico , el cual se hace más ácido.
Recordemos que el pH de la piel oscila entre 5.5 y 6 .Un aumento o disminución de este, es propio para la colonización por microorganismos oportunistas y/o patógenos, que no se hacen esperar, por lo que los antiácidos, por su naturaleza alcalina, serían productos ideales para aumentar ese pH que se acidificó.
Por otro lado, la Simeticona (compuesta de silicio), muy usada en cosmética y que está presente en algunos antiácidos, forma sobre la piel, una película que evita la pérdida de humedad (fontaine., at, al, 2008).

Conclusión

Documentamos a modo de información, los hechos ocurridos en una farmacia comunitaria, donde utilizamos un fármaco, un antiácido, para tratar una quemadura de 2do grado superficial, producida por fricción, sin embargo, y aunque no es su indicación, pues es bien sabido que los antiácidos se utilizan en el tratamiento de la acidez gástrica, empíricamente funcionó.
Y aunque no es la primera vez que desde la farmacia comunitaria, usamos el antiácido para esta entidad, sugerimos precaución, mientras algún laboratorio realiza estudios y lo patente para esta indicación.

 

Escrito por: Héctor Isaza montoya; regente de farmacia.

De Medellín para el mundo

 

Bibliografía

  • Gutiérrez, L. F. D., & Grajales, F. V. (2004). Manejo medico inicial del paciente quemado. Iatreia17(1), 54-61.
  • Fontaine, W., Madfes, D., y Palefsky, I. (2008). Solicitud de Patente de Estados Unidos No. 12 / 035,438 .
  • Navarrete Franco, G. (2003). Histología de la Piel. Revista de la Facultad de Medicina UNAM46(4), 130-133.
  • Oliveros, M. L. (2012). Criterios de administración de la profilaxis td en situación de urgencias vs. emergencia. ENE, Revista de Enfermería, 2(4).
  • Tapia, F. L. (2007). TCAE en la unidad de quemados. Editorial Vértice.
  • Zacarias, A., & Lorena, S. (2016). Capacidad de neutralización de los antiácidos.