Depilación: una moda que acabó con los piojos púbicos

La pediculosis pubis o piojos púbicos son una ectoparásitosis humana causada por el Phthirus pubis, conocido también como “ladilla” o “piojo cangrejos “o “manetos” (en el dialecto paisa).

Es considerada como una enfermedad de transmisión sexual (ETS) y, a la vez, puede coexistir con otras  ETS, sin embargo, también se puede transmitir por medio de ropas contaminadas de personas con el ectoparásito.

Este parásito, comedor de sangre, se alimenta por lo menos 50 veces al día y 1.000 piojos pueden chupar 1 ml de sangre por día. Pese a ello, no es el pinchazo el que produce la picazón, pues,  en general, las picaduras de los piojos son indoloras. Las manifestaciones clínicas que se perciben suelen ser por la reacción del huésped a la saliva o al anticoagulante inyectado en la dermis por el piojo en el momento de succionar la sangre.

Estas manifestaciones clínicas ocasionan un intenso y molesto prurito, que obligan a la persona infectada a rascarse, provocando de esta manera desespero, angustia, irritación, infecciones bacterianas de la piel y vergüenza.

El ciclo de vida de los piojos; tanto el piojo de la cabeza, el del cuerpo y el del pubis, es básicamente el mismo; los estadios consisten en huevos (liendres), ninfas y adultos. Los piojos adultos o ladillas parasitan el vello púbico y sus alrededores, pero también el hipogástrico, torácico e incluso pueden trasladarse y localizarse en axilas, cejas, pestañas y cuero cabelludo.

evolución de los piojos 

Son mas de 6 millones de años que estos ectoparásitos acompañan al hombre , incluso hay referencias de ellos en la biblia y los papiros egipcios. El estudio genético más reciente indica que la ladilla se relaciona con el piojo endémico del Gorila y que ha vivido siempre como un parásito y para esto requiere la presencia del pelo para sobrevivir y una temperatura optima.

¿Cómo se diagnostican los piojos púbicos?

La mayoría de los casos son autodiagnosticados. Se hace observando a simple vista sobre las áreas infestadas a los piojos y liendres que se ubican en el matorral de pelos. El piojo se sujeta de dos pelos con sus dos últimos pares de patas para introducir su tubérculo en la piel y extraer la sangre que le sirve como alimento.

La ninfa, más pequeña, se sujeta de un solo pelo; las liendres, observadas con la lámpara de Wood son blancas y gris fluorescente. El microscopio de luz se utiliza para confirmar la morfología exacta.

Tratamiento de los piojos

Para tratar estas “vergonzosas” infestaciones por piojos, además del tacto, la discreción y una buena explicación de que no necesariamente implica mala higiene y que la enfermedad es muy común en todos los estratos socioeconómicos, el médico puede recomendar uno de los siguientes productos:  el lindano, crotamiton,  permetrina, el polvo rojo y el calomel, estos dos últimos ya no se utilizan hoy en día, ya que contenían mercurio y este ha sido prohibido por sus efectos tóxicos.

La moda de la depilación

A pesar de que la remoción del vello púbico en humanos se puede considerar como un hábito contemporáneo, se presume que su eliminación es una práctica humana antigua, al menos eso revela el arte del antiguo Egipto y de la Grecia clásica, donde presentan mujeres desprovistas parcial o totalmente de vello púbico.

La verdad es que solo hasta el año 1893, en Italia, se hace la primera referencia científica del vello genital femenino. Donde se documenta que la falta parcial o total de vello pubiano ocurría en el 28% de las prostitutas italianas, pero que no lo practicaban las mujeres “normales”.

Hasta aquí, vivía placenteramente el piojo adherido a los vellos del pubis y aún más, porque debido a la revolución sexual de 1960 y 1970, comenzaron a documentarse muchos casos de infestación por piojos púbicos en Estados Unidos de Norteamérica, en el Oeste de Europa, en el Sur de Australia, entre otros países.

Paralelamente a esta revolución, la depilación del vello púbico daba sus primeros pasos. La época de los años 80 se caracterizó por el inicio de una depilación segmentada; recuerden que solo se cortaba el vello que sobresalía de la ropa interior; ya que dejar ver el vello púbico más allá del borde del vestido de baño creaba mucha ansiedad en las “modernas” mujeres, pero el matorral se dejaba intacto.

La tanga brasilera elimina los piojos púbicos

Ya, en los años 90, con la aparición del “estilo brasileño”, se dio el gran salto hacia la remoción total del vello genital principalmente entre las jóvenes que querían vestir la prenda y lucir sus coloreados bikinis cada vez más y más pequeños, obligándolas de esta manera a eliminar el vello que lo impedía y desde entonces, la moda es dejar limpio el monte de Venus.

Calculan las esteticistas, que del 80% al 90% de los adultos hoy en día remueven el vello púbico total o parcialmente, utilizando gran variedad de técnicas: rasurado, depilación con cera, depilación hindú, cremas depilatorias o rayo Láser(depilación definitiva), siendo entonces, una práctica común en la actualidad y como consecuencia de los modernos vestidos y las estrategias de mercadeo de los fabricantes de productos para la eliminación del pelo corporal.

Asimismo, la mujer, en búsqueda del imaginario prototipo actual de belleza femenina intensifica la modificación del cuerpo, así sea de manera artificial, buscando un ideal de piel tersa, conservada y libre de vello, haciendo que la sociedad como un todo lo considere normativo por razones higiénicas, estéticas, del cuidado de su imagen, pero, sobre todo, por razones eróticas.

Destrucción del hábitat

Se presume, por tanto, que la destrucción de este hábitat del vello púbico, puede explicar la disminución de la incidencia de los piojos púbicos y posiblemente pueda conducir a su erradicación total, ya que, los piojos púbicos son parásitos en todo el ciclo de vida y no pueden sobrevivir por periodos largos fuera del huésped.

De igual manera, esta presunción, de que los piojos púbicos se hallan acabado, se puede evidenciar desde la farmacia comunitaria, pues varios farmacéuticos y esteticistas fueron consultados, y a diferencia del pasado (años 80 y 90), que se atendía considerablemente este tipo de casos en las farmacias, hoy en día a muchos de los consultados ni siquiera conocen la existencia de esta ectoparásitosis, es más, aterrados se quedaban.

Así es que, recordando una típica escena de atención farmacéutica a finales del siglo pasado: ¿Qué tiene para Los “manetos”?, pregunta avergonzado el paciente:

El farmacéutico, simplemente, retira de una caja plástica, ubicada en una de las estanterías de metal de la Farmacia, una papeleta de polvo rojo. la cual entrega y le dice a su paciente que se siente inundado del piojo del Pubis y no aguanta en las noche la rasquiña:

Rx ⁄   Espolvorea el polvo por toda la zona íntima, hasta ahogar el piojo. Si no le sirve, aféitese. Era la última recomendación. Y resultó.

 

Escrito por: Héctor Isaza montoya

Regente de farmacia

De Medellín para el mundo

Tomado de:

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  • imágenes: pixabay