Falsos médicos: y recetas teguas

falsos médicos

Insistimos nuevamente, en este artículo hablaremos del falso médico y el charlatán, más no atacamos la figura del auténtico chamán como lo escribimos en nuestro artículo hechiceros en Medellín : ya que, “Respetamos el principio del Chamanismo como expresión y tradición cultural formando parte de la curación, salud y la vida de los pueblos naturales del planeta. Donde se intenta combinar la fuerza curativa de las plantas  y la movilización de la energía interna del paciente para sanarlo, integrarlo consigo mismo, con un ser superior, con el cosmos”.

La medicina oficial, se da inicio hace aproximadamente 2.500 años cuando Hipócrates, considerado el padre de la medicina, creo un método de aprendizaje: basado en la observación del paciente, la interrogación, conociendo sus costumbres y analizando  los errores; es decir, Serendipia como la mejor forma de aprender y adquirir experiencia en el diagnóstico de la enfermedad (Jaramillo-Antillón, 2001).

Sin embargo, los falsos médicos , se conocen aproximadamente desde el siglo III a.C., donde se narra, por primera vez en un libro, Panchatantra, que a la vez se traduce al monumental libro de fábulas hindú, calila y dimna, el caso de un falso médico.

“Recetas teguas “

Sabemos que la palabra “recetas teguas” no aparece en el diccionario, a pesar de esto, he querido utilizarla como título y en vista de que últimamente están re-surgiendo en ciertos sectores de la ciudad según nos cuentan algunos farmacéuticos, los famosos curanderos , hechiceros o teguas que, recetan,  además de sus asquerosos bebedizos, conjuros y rituales, dizque medicamentos comerciales.

Nada más en estos días, un colega me informa sobre una receta que le llega a la farmacia, veamos la combinación: Kenacort ampollas en cantidad 3, profenid tabletas Furosemida tabletas, secnidal de 500 mg y una extraña vitamina. Supuestamente,  esta “receta tegua” era para una hinchazón en el dedo gordo del pie (gota).

¡Por favor!  este tipo de fórmulas por ningún motivo se deben despachar… No podemos ser cómplices de los falsos médicos y los charlatanes, porque los primeros, sin un titulo que los identifique y sin ningún conocimiento técnico ni científico, andan estafando y jugando con la fe y la salud de las personas, y los segundos; es decir, los médicos que no se actualizan, pues, cada vez se alejan más de los libros, de los congresos, de la actualización médica y/o se salen de lo científico realizando intervenciones médicas que no tienen  bases anatómicas, fisiológicas,  farmacológicas y terapéuticas en general(palacios).

En Colombia, la Ley 23 de 1981, en su Artículo 12 dice:

«El Médico solamente empleará medios diagnósticos o terapéuticos debidamente aceptados por las instituciones científicas legalmente reconocidas».

Los falsos médicos podrían ir a la cárcel

Afortunadamente, en Colombia, el que sea arrestado por ejercer ilegalmente la medicina, Solo será puesto en prisión dos años, según se dice en la ley 14 de 1962 Artículo 12. “El que ejerza Ilegalmente la medicina y cirugía sin tener el correspondiente título de idoneidad conforme a lo previsto en el artículo 29 de esta Ley, incurrirá en prisión de seis (6) meses a dos (2) años y responderá civilmente de los perjuicios causados”.

De otra manera, en caso de que existiera un rey, le pasaría lo del falso médico, según se relata en “el libro del soberano y del político CALILA Y DIMNA.

Tomado de editorial panamericana con traducción de Antonio chalita sfair

El caso del falso médico

Dijo Dimna:

“cuentan que en una de las ciudades de sind, vivía un médico de gran talento y vastos conocimientos. Los enfermos acudían a él de todo el país porque era el más acertado en la curación de las más diversas dolencias. Cierto día murió, pero no sin dejar una extensa obra escrita de la cual todos los médicos pudieron sacar mucho provecho.

En la comarca en que vivía, había un ignorante que pretendía ser médico y conocer las enfermedades y la forma de curarlas. Y así lo anunciaba en toda la región.

Y aconteció que cierto día, cayó gravemente enferma la hija del rey de aquella tierra. Y cuando el rey averiguó por el mejor médico, se le insinuó el nombre de uno muy celebre que vivía a pocas leguas de distancia. El rey lo mando a llamar, pero el mensajero encontró que era hombre de gran avanzada edad, que había perdido la vista y que estaba en incapacidad para viajar, ante lo cual se le describió la situación en que se hallaba la hija del rey y las dolencias que padecía. Y el médico le indicó una medicina que se llamaba zamharán, y le dijo que la falta de la vista no le permitía pesar y mezclar adecuadamente los componentes.

Informado de todas estas cosas aquel falso médico, se presentó al palacio del rey y afirmó conocer muy bien aquella medicina, así como las propiedades de todos sus componentes, y ofreció prepararla. Alego, además, en favor suyo, haber sido discípulo y colaborador durante largos años de aquel célebre médico que años atrás había muerto.

Convencido el rey de las afirmaciones que el ignorante hiciera, ordenó que se le condujera al armario de las medicinas para que tomara las que fueran necesarias y preparara el remedio. Pero como no conocía las medicinas ni sus propiedades, escogió al azar y caprichosamente, sin conocimiento alguno,  fundado únicamente en conjeturas y apariencias, varios productos, entre los cuales un veneno violento, y después de mezclarlos, hizo ingerir la mixtura a la hija del rey, quien a la hora de tomarla murió. Entonces el rey lo hizo prender y tomar del mismo remedio, así a su turno, murió instantáneamente” (sfair, 2003).

He querido traer esta fábula como enseñanza, ya que, vivimos en una sociedad llena de “dimnas” , trepas, es decir,  personas cizañeras que intentan conseguir una mejor posición económica o laboral valiéndose de procedimientos engañosos y /o desprestigiando la labor de los demás, impostores, falsos médicos y charlatanes que, cuando son sorprendidos por las autoridades, se hacen pasar por inocentes o, casi siempre se arrepienten pero cuando ya es demasiado tarde. Esta es una situación grave y con repercusiones sociales ilimitadas, pues, este tipo de personas abundan bastante en nuestro medio incrementándose cada día más, debido a la  poca ética o moral y, a falta de reglamentación de muchas actividades profesionales, principalmente las relacionadas con la salud(de Rovetto., at al, 2009)

Y como decía Hipócrates” no puede haber nada más noble y más importante que proteger la salud o atender la enfermedad del ser humano”

Escrito por: Héctor Isaza montoya

Regente de farmacia

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Bibliografía

  • de Rovetto, C., & Concha, S. (2009). Niños intoxicados en la unidad de cuidado intensivo: riesgos de la medicina popular, complicaciones y costos. Colombia Médica, 40(3), 276-281.
  • jaramillo-Antillón, J. (2001). Evolución de la medicina: Pasado, presente y futuro. Acta médica costarricense, 43(3), 105-113.
  • Palacios, G. V. LA DEONTOLOGIA MEDICA DEL ANESTESIOLOGO.
  • Sfair, A. C. (2003). Calila y Dimna. Panamericana Editorial.
  • imagen: cortesía de pixabay