Mitocondrias: Energía para la vida

mitocondrias

 Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” Hipócrates

La revista blanca comprometida con toda la población, siente la necesidad de promocionar estilos de vida saludable, con el fin de evitar y corregir alteraciones relacionadas con la salud. Por eso nos basamos en los múltiples estudios científicos que la ciencia de la salud continuamente está realizando. No nos cansaremos en seguir promocionando y repitiendo que: el ejercicio físico, una correcta respiración y una alimentación sana, son considerados hoy por hoy, como los “fármacos” más eficaces para prevenir y tratar diversas patologías.

Evolución de las mitocondrias

Por biología sabemos que las mitocondrias son orgánulos que hacen parte de las células y que evolucionaron de células procariotas (células sin núcleo celular definido); es decir, evolucionaron de las bacterias tras ser incorporadas como simbiontes (unión de dos organismos de especies diferentes) por la célula eucariota (célula con núcleo verdadero).

En una célula pueden existir de una a varias mitocondrias. Las mitocondrias son las estructuras encargadas de producir la energía que la célula necesita. Participa también en el desarrollo de la hemoglobina y la reproducción sexual. Las mitocondrias son especialmente activas, se mueven de un lado para otro, pueden cambiar su forma, dividirse, fusionarse entre sí…y, si es necesario y para proteger la célula, puede programar su muerte por apoptosis (rodríguez y gallego, 1999).

Las mitocondrias parten o se originan del óvulo de la madre. Pareciera entonces que la mujer es la encargada de transmitirle la energía al hombre – y no es difícil creerlo, ya que la mujer casi siempre es la que impulsa al hombre –.

Importancia de los alimentos que el ser humano ingiere

La energía que el ser humano requiere para realizar sus actividades diarias las obtiene de, los alimentos que ingiere y del  oxígeno que respira.

Los nutrientes que obtenemos de la alimentación son de tres clases:

  • Hidratos de carbono; azúcar. Son la principal fuente de energía, ya que, es el nutriente que aporta la energía para el consumo inmediato. Cada gramo de azúcar suministra 4 calorías (la caloría es una unidad de medida). Su exceso es almacenado en forma de glucógeno por el hepatocito (célula del hígado), pero cuando este exceso “llena” todos sus receptores, el sobrante se almacena en el adipocito (célula que forma el tejido graso).
  • Grasas; cada gramo de grasa suministra 9 calorías. las grasas se utilizan para sintetizar hormonas y otras sustancias. El cuerpo almacena entonces el exceso de energía en forma de grasa, principalmente en el abdomen, tejido subcutáneo y músculo. Si esta reserva energética no es utilizada, podrá depositarse fácilmente en los vasos sanguíneos, provocando daño en sus paredes; término conocido como ateroma o ateroesclerosis. Además, “la expansión del tejido adiposo blanco obeso estimula pronto el desarrollo de inflamación a través de una mayor actividad de los macrófagos situados en la célula adiposa y de otras fuentes, con liberación excesiva a la sangre (plasma / suero) de múltiples citocinas pro-inflamatorias”(ríos y otros, 2016).
  • Proteínas; son indispensables para el crecimiento, regeneración de tejidos y                         formación de estructuras anatómicas. Cada gramo de proteínas aporta 4 calorías, Por lo general, el exceso de proteínas se almacena en el colon y se elimina rápidamente por la orina.

 Mecanismo por el cual se extrae la energía de los alimentos

El bioquímico, Hans Krebs, gana el premio Nobel de Medicina en 1953 por su ciclo del ácido cítrico (o ciclo de Krebs). Krebs, describió tres etapas en la generación de la energía a partir de la oxidación (participación del oxígeno) de los alimentos (Subhraveti).

Los hidratos de carbono o los carbohidratos, proteínas y grasas provenientes de nuestra alimentación, son absorbidos en el intestino delgado, donde se van descomponiendo cada vez más en unidades más pequeñas: Pero, para que estos nutrientes, principalmente los azucares, sean transportados hasta la célula, debe actuar una hormona, la insulina. Esta insulina es secretada por las células beta del páncreas. Normalmente, en la sangre debe haber azúcar o glucosa a unos niveles de 70-110 mg/dl, medida que aproximadamente equivale a una cafetera o 5 gramos de azúcar. Niveles de azúcar en sangre por encima de estos valores son considerados como un mal pronóstico. Sea prediabetes, diabetes, síndrome de resistencia a la insulina, palpitaciones, hipertensión, hígado graso (esteatosis hepática) y estrés (jaimes-miranda, 2015), etc.

Cada vez que consumimos refrescos—contiene 40 gr de azúcar— o comida chatarra, debe salir insulina del páncreas… si esta situación se repite continuamente— lo cual casi siempre sucede—,se produce un exceso de radicales libres. Por tanto, se agota la producción de insulina en el páncreas, se agotan las mitocondrias pudiendo morir por apoptosis, se debilita el organismo por falta o exceso de energía, se favorece la aparición de diversas enfermedades metabólicas y se acelera el envejecimiento (kumar, 2008).

En la etapa uno, las moléculas grandes procedentes de la alimentación se degradan en moléculas más pequeñas. Los polisacáridos o hidratos de carbono se hidrolizan en azúcares más sencillos como la glucosa, las grasas se hidrolizan en ácidos grasos y glicerol, y las proteínas se hidrolizan en sus 20 aminoácidos existentes.

En la etapa dos, las moléculas ya más pequeñas, se degradan en unidades más simples hasta convertirse en un fragmento denominado acetil-coenzima A o acetil-coA, que es fundamental para iniciar el proceso de producción de energía dentro de la mitocondria.

En la etapa tres, la acetil-coA se oxida completamente produciendo suficiente ATP y CO2. (Anhídrido carbónico). Esta etapa sucede dentro de las mitocondrias y consta de una serie de rutas metabólicas que forman parte de la respiración celular o ciclo de Krebs y la fosforilación oxidativa (Berg y otros 2007).

Resumiendo: los nutrientes; grasas, proteínas y carbohidratos, provenientes de la dieta, se convierten en ATP. El rompimiento de este ATP dentro de las mitocondrias, es lo que libera la energía. Sin embargo, cada nutriente tiene propiedades particulares y únicas que determinan la forma en que se convierten en ATP.

Gran razón tenía el biólogo Feuerbach cuando dijo “El hombre es lo que come”.

El organismo; como muchos nutricionistas y biólogos han afirmado, es sabio. Luego de ser ingerido el alimento, extrae los nutrientes y los convierte en energía. Por eso es muy importante “saber comer y no comer por gula”.

Según la O.M.S (organización mundial de la salud), “Una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer”. Enlace.

No necesitamos saber de memoria la ruta completa del ciclo de Krebs para entender, que si consumimos más calorías de las que el cuerpo necesita, estas se almacenarán…y se seguirán almacenando hasta “explotar de energía la célula “, agotar sustancias, estructuras y órganos relacionados con el desdoblamiento químico de los alimentos: insulina, leptina, glucagón, mitocondrias, lisosomas, páncreas, etc.

La obesidad, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, se originan por un desequilibrio energético que ocurre cuando la ingesta de energía excede al gasto de energía.

El envejecimiento, según la teoría de los radicales libres, se puede retardar con una dieta saludable: nutrientes y vitaminas necesarias (zonas & Angosto, 2016) (Martínez y otros, 2005) (perricone, 2005) (torres y rubio).

La gula o exceso de comida y el sedentarismo, después del tabaco, son las condiciones que generan más muertes en todo el mundo.

Mi invitación es pues, al cambio. Promover estilos de vida saludable. Alimentación balanceada, respiración profunda, ejercicio físico y pensamientos positivos.

Con el ejercicio físico se incrementa la respiración y la frecuencia cardiaca, hay más oxígeno disponible y el metabolismo aeróbico comienza a activarse. El exceso de glucosa en el hígado y la grasa abdominal son sustancias que el organismo las oxida durante el ejercicio físico planificado (herrera).

Es mejor prevenir que tener que lamentar. Recientemente se han descubierto muchos medicamentos que afectan adversamente la función de las mitocondrias. Medicamentos, muchos de ellos utilizados para tratar diversos síntomas y patologías originados por la falta de actividad física y una sana alimentación.

Algunos de estos medicamentos son: Aspirina, acetaminofén (Tylenol), diclofenaco, indometacina, Naproxeno. amiodarona, tetraciclina,escitalopran, fluoxetina, haloperidol, flufenazina, quetiapina,clozapina,Valium, diazepan, lovastatina, atorvastatina, clofibrato, metformina, tioglitazona, ácido valproico, litio, gentamicina, kanamicina, cloranfenicol, entocapona, entre otros (figueira, 2010)(berrouet, 210)(fuentes-Lugo)(spalvieri,2011)(Rodriguez, 2008)(garcia-cortez,2005).

Por tanto y para concluir: si la mitocondria se suicida por exceso de trabajo que no es otra cosa más que estar produciendo grandes cantidades de radicales libres, la célula podría morir. Es bien importante comprender que, los radicales libres los produce la misma mitocondria. Radicales producidos por exceso de calorías. Por tanto, prefiere y por mecanismo de supervivencia, suicidarse para no seguir produciendo más de estos radicales libres. “Cree la mitocondria que podría ser su culpa”.

La gran verdad es que la mitocondria solo fabrica “energía para la vida”.

Escrito por

Héctor Isaza Montoya

Regente de farmacia

Marzo/12/2017

Bibliografía

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