Serendipia en los profesionales de la salud

“En algún sitio algo increíble espera ser descubierto.” Carl Sagan

El termino Serendipia (SER) puede ser desconocido para muchos, sin embargo, esta cumpliendo 265 años, y es reconocido por la Real Academia Española (RAE ) que la define como “un Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”.

Es sinónimo de la palabra «chiripa». Varios autores referenciados lo definen como: “la facultad de hacer descubrimientos afortunados e inesperados por accidente”, “el arte de encontrar algo no buscado”,  “la experiencia de observar situaciones inesperadas capaces de desarrollar una nueva teoría o de complementar un concepto ya existente”, “descubrir algo apreciable por error o casualidad, “facultad de realizar un descubrimiento mediante una combinación de accidente y sagacidad”, “un don para el hallazgo de cosas valiosas o agradables que no se estaban buscando” “una aptitud para realizar descubrimientos por accidente” o, “ver más allá de lo que ven los demás”..  (Duque, 2003; Coppo, 2012; Rouge, 2012).

Fármacos descubiertos por Serendipia

Más adelante veremos como este concepto se aplica en los profesionales de la salud. Para eso debemos saber que, este término es ya muy común, y que muchos descubrimientos e inventos han ocurrido de manera inesperada.

A pesar de que hay autores que discuten si algunos fármacos fueron o no descubiertos por SER, mencionaremos algunos que, a nuestro parecer, entran en este grupo de fármacos Serendípicos.

 Entre algunos fármacos tenemos: la creación de la progesterona para fabricar la píldora anticonceptiva, el descubrimiento de la penicilina, la sacarina, el viagra, el minoxidil, los primeros analgésicos no opioides descubiertos hace más de 100 años; paracetamol, aspirina y dipirona, los barbitúricos; fenobarbital y primidona, los benzodiacepinas; alprazolam y clonazepam, el ácido valproico, imipramina, haloperidol, y un largo etc., (2003; Rius Alarcó, 2016; Perea-Martínez, 2016; gironell, 2016).

Serendipia médica en un error de prescripción

Traigo este caso a colación porque me parece muy apropiado para el entendimiento de este tema.

Es el caso de un médico que por un error de prescripción fue llevado a juicio.

Una mujer consultó por un aparente cuadro alérgico facial, el médico tratante, especialista en medicina interna, diagnosticó acné, y le recetó duofilm (una solución de ácido láctico y ácido salicílico) usado para tratar las verrugas vulgares y callos comunes… Al aplicar el producto, como le fue indicado, sufrió, por supuesto, una quemadura facial (tipo peeling).

La paciente asustada, volvió al médico, el cual admitió que había cometido un error de prescripción, pues lo que debió recetar era dalacin t (clindamicina) usado para casos de acné.

Sin embargo, y pese a que esa no es la indicación del duofilm, la paciente se sanó de su problema del acné, aun así, alegó lesiones de tipo moral (Flores-Sandí, 2006).

Discusión del caso

Como vemos, es un típico caso de Serendipia. Por un error en la prescripción, el médico sin querer, recetó un medicamento el cual, en este caso, se dio cuenta que podría servir para una condición diferente a la indicada por el laboratorio fabricante; acné vulgaris.

Afortunadamente, el caso no paso a mayores, porque si hubiese sido otro, tal vez no estaríamos hablando de serendipia, y de pronto esta historia tendría implicaciones más lamentables, como lo veremos más adelante.

En este caso, y me perdonan, la culpa diría yo, también es del farmacéutico, pues, es el profesional que guarda, vigila y dispensa los medicamentos prescritos por el facultativo.

Error por culpa del médico y el farmacéutico

Aunque este caso nada tiene que ver con serendipia, lo he querido mezclar con el tema, para que comprobemos en donde radica la diferencia, y hasta donde el conocimiento, el análisis, la curiosidad y, “ver más allá de lo que ven los demás” son herramientas necesarias para desempeñar con eficiencia nuestra profesión.

Evidenciamos un caso que fue a tribunal, donde la culpa fue compartida entre el médico y el farmacéutico; pero que tal vez a un farmacéutico entrenado, digo yo, no le hubiese pasado… Juzgue usted.

 El caso sucedió en el Reino Unido. Un médico receto Amoxil (amoxicilina). El farmacéutico interpreto mal lo que estaba escrito y dispensó Daonil (glibenclamida) un antidiabético oral que disminuye el nivel de azúcar (glucosa) en sangre. Al no ser diabético el paciente y disminuir la glucosa en sangre, lamentablemente, sufrió un daño cerebral permanente((De Vries, at al, 1998).

Discusión del caso

Documentamos este caso debido a que es muy común que lleguen a las droguerías y farmacias, fórmulas escritas en “garabatos”, haciéndole más difícil la labor a los farmacéuticos.

Sabemos que, por norma internacional, los médicos deben recetar en letra clara, con el fin de evitar malos despachos.

El médico fue culpable por incumplir la norma, aunque la mayor parte de la responsabilidad (un 75%) recaía en el farmacéutico”

Sin embargo, el médico apeló, argumentando que aunque la palabra pudo ser leída incorrectamente, al farmacéutico debió ser más analítico y que ciertos factores pudieron  haber provocado dudas en su mente: “La concentración prescrita era la apropiada para Amoxil, pero no para Daonil; la prescripción era para tomar Amoxil tres veces al día, mientras que el Daonil se toma generalmente en una sola toma al día; la prescripción era sólo para tratamiento durante siete días, lo que era improbable para Daonil; y finalmente, todas las prescripciones de medicamentos para la diabetes eran gratuitas” (De Vries, at al, 1998).

Desde la farmacia comunitaria compartimos la decisión del tribunal, pues el médico es culpable al omitir una norma, además, el médico sigue siendo responsable de la prescripción aunque haya salido del consultorio médico. Pero más aún, la responsabilidad  es del farmacéutico, donde se evidencia que no tuvo la suficiente malicia y/o preparación académica para dispensar dicha fórmula. El farmacéutico debió por lo menos comunicarse con el médico.

Todos los profesionales de la salud debemos ser Serendípicos

Los accidentes se convierten en descubrimientos si la persona parte del suceso es curiosa y actúa con sagacidad. Además, nosotros los profesionales sanitarios, por profesión, debemos estar preparados y vigilantes por si algo: como decía Alexander Fleming “A veces uno realiza un hallazgo cuando no lo está buscando”.

Pero, como hemos podido darnos cuenta, muchos descubrimientos de fármacos y otros producidos de manera serendípica, se debió a que la persona, investigador o científico, poseía nociones básicas relacionadas con el invento o descubrimiento realizado.

Aun así, por más que pienso en todo esto, la “Serendipia”, como fenómeno, es un mágico misterio. Pareciese que la misma vida se encarga por si sola de hacer todo. Simplemente, está esperando que aparezcan los curiosos; los estudiosos, sabios o investigadores, para dictarles en su imaginación los hechos que han de ocurrir, así como sucedió con la tabla periódica: los químicos Lothar Meyer y Dimitri Mendeléiev, que, trabajando independientemente, produjeron al mismo tiempo la tabla periódica o, como sucedió también con la hidroclorotiazida  ¡Qué curioso¡

Finalizamos con una frese de ferguson “la Serendipia es una surte fabricada por uno mismo. Aquellos que disfrutan dando lo mejor sí a todo cuanto hacen, la suerte parece sonreírles más a menudo. Quizá tienen más energía, porque no oponen resistencia a lo que sucede, o quizá encuentran tesoros porque tienen los ojos abiertos”

Escrito por: Héctor isaza Montoya; Regente de farmacia

De Medellín para el mundo

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Bibliografía

  • Coppo, J. A. (2012). Serendipia. Revista veterinaria, 23(1), 71-76.
  • De Vries, T. P. G., Henning, R. H., Hogerzeil, H. V., Fresle, D. A., Policy, M., & World Health Organization. (1998). Guía de la buena prescripción: manual práctico.
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  • Duque Macías, J., & Mateos Vázquez, M. (2003). Descubrimientos de la ciencia y la tecnología que sucedieron sin buscarlos. La Serendipia.
  • Ferguson, M. (2006). El mundo de Acuario hoy. Editorial Kairós.
  • Gironell, A., & Marín-Lahoz, J. (2016). La esencia del temblor esencial: bases neuroquímicas. revista de Neurología, 62, 507-15.
  • Flores-Sandí, G. (2006). Serendipia médica en un error de prescripción: Un caso de denuncia por mala práctica médica. Acta Médica Costarricense, 48(2), 91-94.
  • López Pérez, J. P., & Boronat Gil, R. (2014). Serendipia en el laboratorio de educación secundaria. La antibiosis.
  • Perea-Martínez, A., López-Navarrete, G., de la Osa-Busto, M., & Reyes-Gómez, U. (2016). Antiinflamatorios no esteroideos y sus aplicaciones terapéuticas (Parte 1). Boletín Clínico Hospital Infantil del Estado de Sonora, 33(2), 73-82.
  • Random House Webster’s Dictionary. Complete version, 2nd edition. New York: Random House, 2001.
  • Rius Alarcó, F. (2016). La serendipia en el descubrimiento de los fármacos antipsicóticos.
  • Rouge, B. (2012). El papel de la serendipia en el descubrimiento de los efectos clínicos de los psicofármacos: más allá del mito. Actas Esp Psiquiatr, 40(1), 34-42.
  • Webster’s Third New International Dictionary of the English Language, unabridged. Springfi eld: Merriam-Webster, Inc.,2002.
  • imagen: pixabay