la reencarnación: no es cuestión de creer o no creer

reencarnacion

“Mi doctrina es: Vive de tal modo que llegues a desear vivir otra vez, ése es tu deber, ¡porque revivirás de todas maneras!”  Nietzsche.

La reencarnación es una creencia universal que dice , “al morir un ser humano su alma se separa momentáneamente  de su  cuerpo  sin vida, mientras espera un cuerpo nuevo y purificado que lo regresa a  la tierra como alma viviente”.

Desde la antigüedad, el misterio del origen del  universo y la reencarnación, han atraído la atención de destacadas personas. Son también muchas las religiones, doctrinas, creencias o filosofías que defienden  la reencarnación y la aceptan como un hecho real. Ejemplo de ellas tenemos:

Los chamanes, el hinduismo, budismo, confucionismo, taoísmo y el budismo tibetano quien nos presenta  una clara explicación de la reencarnación en el libro tibetano de los muertos.  Por el contrario, La religión católica  cree en la resurrección de los muertos, cosa que a mi juicio es prácticamente lo mismo.

Existen pues, cientos de opiniones plasmadas en libros y revistas que hablan de la reencarnación, pero nadie  hasta la fecha ofrece una clara explicación de cómo podría ocurrir el empalme entre el cuerpo muerto y el cuerpo nuevo .

Revistablanca.com, como siempre, clara, lógica y transparente, presenta en este articulo, su propia  teoría biológica de la reencarnación.

Teoría de la reencarnación

Cada ser humano con capacidad de discernir, puede creer o no creer en la reencarnación, pues como no está demostrada por la ciencia , las personas se basan únicamente en experiencias subjetivas, sin embargo ,  jung 1991, manifestaba que gracias a la experiencia individual repetida, se “asegura en todo individuo la similitud, y aún la igualdad, de la experiencia y de la creación imaginativa” .

Y, si la mayoría de las personas cree en la reencarnación y la realidad es creada por la sumatoria de las individuales. Entonces, teóricamente si existe la reencarnación, porque lo que creen o sienten la mayoría de los miembros de una misma sociedad, forma un sistema determinado que tiene vida propia, así lo manifestaba el sociólogo Émile Durkheim.

Para que exista la reencarnación deben existir dos cuerpos

  • Un cuerpo que muere
  • Un nuevo cuerpo

Por simple observación biológica sabemos, que todo cuerpo humano nace, crece y muere. también sabemos que a través de un hombre y una mujer, la naturaleza crea un nuevo cuerpo, y que a diario mueren y nacen nuevos cuerpos humanos.

Pareciera entonces, que la muerte no es muerte sino una continuación de la vida , y que los mismos procesos y sustancias que ocurren durante la muerte, son los mismos que dan origen a la misma vida, pero ¿cuál sería el interés de la naturaleza de continuar con la vida ?

 La muerte no existe, es la continuación de la vida

El cigoto en la reencarnación 

Solo dos células son necesarias para dar comienzo a un nuevo individuo; el espermatozoide y el óvulo. Tanto el espermatozoide como el óvulo, son células que están vivas al momento de unirse y siempre lo estuvieron,… ¡siempre vivas!  Al unirse estos gametos en las trompas de Falopio, se forma una célula con un núcleo que contiene 23+23= 46 cromosomas; el denominado cigoto, que es la primera célula del “nuevo individuo” entre comillas porque no es nada nuevo.

Es en este momento donde se transfiere o, más bien, se entrega toda la información genética a un “nuevo individuo”.

… ¿Están vivas las células que dieron origen al cigoto?,  ¡claro!, son la continuación de la vida. Es una célula con más de 3.000 millones de años de evolución, todo lo sabe, todo lo tiene y trae información. Entonces, no nace una nueva vida… simplemente es un “nuevo individuo” que siendo solo un cigoto ya es un adulto.

Por tanto, el origen de cada individuo no se reduce al mero comienzo de la vida en su dimensión biológica, por lo que el cigoto en esencia ya es una persona, porque se desarrolla como hombre y no a hombre. Ahora,  “los que plantean que el hombre “no es más que […] un saco de neuronas”. No aceptan una intervención de Dios, que crea a cada hombre otorgando el ser personal a cada cigoto humano que se constituye —in vivo o in vitro— desde el material genético de sus progenitores”(Lopez, 2010) (Aguirre, 2007).

Los aminoácidos están presentes tanto  en la vida como en la muerte

Pareciera que los aminoácidos no distinguieran la vida de la muerte.

Por biología sabemos que, para la formación de estructuras y partes de un cuerpo, como lo son los órganos, se necesitan la presencia de aminoácidos(proteínas), además, de otras sustancias y oxigeno. resulta curioso, que los aminoácidos presentes en el cigoto, son las mismos aminoácidos que inician la putrefacción de los cadáveres.

Es bueno afirmar que,  algunos de los aminoácidos presentes (putrescina y cadaverina), se han demostrado su participación en los procesos fundamentales para la vida, como son: la división celular, el crecimiento celular, la diferenciación y la muerte celular (Minguet, 2010) (guasco y otros, 2014).

Putrefacción en la muerte

Al momento de morir y en los minutos siguientes hasta tres días después, se presentan una cantidad de cambios morfológicos y bioquímicos que pareciese como si la vida apenas comenzara para ciertos tipos de bacterias y microorganismos.

Elementos y sustancias que antes eran indispensables para la vida, en estos momentos tras la muerte, se convierten por el cese del oxígeno–o aliento de vida– en moléculas putrefactas. la putrescina, cadaverina, espermina y espermidina, que son sumamente útiles en la formación del nuevo individuo,  la descomposición del cadáver, aunque terriblemente inoportunas en el cuerpo humano vivo, pues se han detectado en varios tipos de cáncer.

En el momento de la muerte, estas sustancias desprenden fétidos olores, atrayendo desde a más de 2 kilómetros de distancia la mosca azul que, con sus antenas como receptores químicos, hacen presencia para iniciar un trabajo evolutivo que apenas comienza. Esta mosca come y a la vez deposita sus larvas, haciendo del muerto un “festín” que dura de 2 a 3 días hasta la llegada de la mosca de la carne que, beneficiada por el aumento de la temperatura, utiliza las larvas dejadas por la  mosca azul, para producir gusanos, convirtiendo la carne en papilla, dejando pruebas para el dictamen forense o comida para los animales carroñeros.

En otras condiciones, como en la  cremación o incineración, siempre sucede lo mismo.  El uso de la cremación con hornos a más de 850 grados centígrados provoca  combustión controlada, que transforma la fracción orgánica e inorgánica del cadáver en compuestos inertes, además de los gases producidos, deja como subproducto un remanente de cenizas.

Reencarnación espiritual  

El oxígeno, es una sustancia capaz de unirse a muchos compuestos, reaccionando con ellos. Es la molécula que desarrolló y dio vida a este planeta, hasta formar los grandes reptiles y dinosaurios, homo sapiens y las civilizaciones del hombre moderno, creando un planeta único e incomparable dentro del infinito cosmos.

La reencarnación es, como ya lo hemos manifestado, volver a nacer. Sucedida la muerte, el individuo deja de respirar, todas las reacciones que dependían de esta fantástica molécula(oxigeno) involucionan. Durante el proceso de putrefacción o de incineración, muchas partículas se evaporan y viajan a la atmósfera. Estas partículas (átomos), son distribuidas por los vientos, luego serán absorbidas por las personas; algunas directamente, otras mediante el proceso de la  fotosíntesis.

Estas partículas evaporadas llevan toda la esencia del ser (alma;pensamientos e imágenes), los cuales viajan en la divina molécula de oxigeno hasta encontrar un alma que resuene con las mismas causas.

Durante un maravilloso acto de amor, en ese preciso momento, una pareja no cualquiera, al respirar, podrá atraer átomos afines a los suyos, y si ese momento es el justo, se iniciará un mágico proceso biológico, que solo es la continuación de la vida.

La respiración: un camino a la eternidad, explica la mecánica del oxígeno como esencia espiritual.

Lo misterioso de todo es que, sólo el hombre a diferencia de las otras especies con que habita, tiene consciencia de su muerte,  porque gracias a su imaginación, construye un futuro, un futuro que tal vez es un ahora y un siempre(narezo, 2000).

y así,  como el hidrógeno y el oxígeno no pueden separarse del agua, así también , el cuerpo más sutil del hombre , permanecerá unido a él mientras exista la eternidad.

Escrito por: hector isaza

Diciembre 24/ 2017

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Bibliografía

  • Aguirre, José amado, (2007).Atrévete a pensar si quieres ser libre. Brujas Editor.
  • Guasco Herrera, C., Chávez Servín, J. L., Ferriz Martínez, R. A., de la Torre Carbot, K., Elton Puente, E., & García Gasca, T. (2014). Poliaminas: pequeños gigantes de la regulación metabólica. REB. Revista de educación bioquímica, 33(2), 51-57.
  • Jung, C.G. (1991): Arquetipos e inconsciente colectivo. Barcelona: Paidós.
  • López-Moratalla, N. (2010). EL CIGOTO DE NUESTRA ESPECIE ES CUERPO HUMANO/THE ZYGOTE OF OUR SPECIES IS THE HUMAN. Persona y bioética, 14(2), 120-140.
  • Minguet, E. G. (2010). Origen y función de las espermidina aminopropil transferasas en Arabidopsis thaliana (Doctoral dissertation).
  • Narezo, M. Q. (2000). El origen de la vida: la sexualidad y la muerte. Rev Fac Med UNAM43(5).
  • imagen pixabay
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