marzo 29, 2020

sol y vitamina D: la defensa innata contra el coronavirus

Por admin

Ante esta devastadora pandemia, coronavirus, para la cual no existen tratamientos efectivos, proponemos( basados en los suficientes estudios y la literatura médica) explorar el potencial efecto protector de dosis diarias de vitamina D, que logren optimizar  rápidamente los niveles sanguíneos, con la intención de activar el sistema inmunológico, para que disminuya la infección y todas las complicaciones derivadas por el ataque del virus( Stooker, 2019).

Esta propuesta está basada en varios interrogantes: la supuesta evidencia de que el 70% de la población mundial está deficiente de vitamina D (Calatayud at al., 2009; palacios, 2014; Rodríguez at al., 2019), ¿Por qué las epidemias y las pandemias son tan explosivas? ¿Por qué alguna epidemias son estacionales? (Losada at al., 2009), ¿Dónde se oculta el virus entre epidemias? ¿El clima en que comenzó la epidemia en Wuhan? ¿Por qué terminó tan abruptamente la infección por covid-19 en la china? A qué se debe que al cambiar el clima en Wuhan disminuyó la epidemia? ¿Cómo afecta la deficiencia de vitamina D el brote viral? ¿La correlación epidemia, clima, vitamina D? (Navarro at al., 2014; Ardila at al., 2019).

Numerosos estudios muestran que esta vitamina está implicada en el mantenimiento de la inmunidad natural, en la prevención de infecciones, enfermedades autoinmunes, varios tipos de cáncer, enfermedades por coronavirus (Grant, 2020), asma, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipos 1 y 2, tuberculosis y enfermedades psiquiátricas (López at al., 2010; Herrera at al., 2019; Ramos at al., 2019; Ardila, 2019).

En la revista colombiana de  Endocrinología, Diabetes y Metabolismo, se publicó un artículo en el 2019, donde manifiestan que la  Vitamina D es “la reina de las vitaminas”, pero que, “su deficiencia es un problema de salud pública a nivel internacional” y que, “según estadísticas de los Estados Unidos, las concentraciones  bajas  de  25-hidroxivitamina  D  tienen  un  rango  de 27% a 91%; lo mismo ocurre, de forma paradójica, en los países  tropicales  como  Colombia”.

Proponemos entonces, hablando del coronavirus, y como lo decía Edgar Hope-Simpson (Gray, 2003), que existen dos factores que podrían explicar la mayor transmisión de estas “misteriosas epidemias”: el estado del tiempo(los rayos U, V provenientes del sol; el clima)  y la evidencia de que la mayor parte de la población mundial esta deficiente de esta vitamina, que actúa  sobre la inmunidad innata, y que es estacionaria, igual que muchas epidemias (Cannell, 2008).

Asimismo, a pesar de que se sugiere que las gotas de saliva de pacientes infectados por el virus pueden llegar a dos metros y que la distancia que viajan las gotas dependen de la velocidad, la forma de expulsión del contaminador (tos, estornudo, secreción) y el lugar de contaminación (casa, calle…) pensamos que diversos factores ambientales como temperatura, humedad, aire y los rayos del sol (Hernández at al., 2019), podrían afectar el comportamiento del virus.

lugares fríos y sin sol

Es decir, aquellos lugares donde abunda el sol, se verán más favorecidos, ya que estos rayos eliminan rápidamente el virus, pues su envoltura, que es tan frágil, con solo exponerse a unos minutos de sol intenso es destruida, evitando de esta manera su rápida propagación, lo que se traduce en menos contagio en los espacios al aire libre, esto por un lado.

Sin embargo, nuestro temor es más por aquellos lugares donde no hay presencia del astro rey , donde la propagación va a ser mucho más alta , y más, cuando sabemos que existe deficiencia de vitamina D.

 

pixabay

Qué es la vitamina D

La vitamina D  es más que una vitamina liposoluble y constituye un grupo de moléculas liposolubles que son micronutrientes importantes para la salud. Tanto la vitamina D2 como la vitamina D3 pueden obtenerse de los alimentos aunque en cantidades relativamente pequeñas (pescado azul, el huevos, queso y  leche,  y los demás productos alimentarios enriquecidos.

Pero la mayor parte de la vitamina D3 se sintetiza en la piel tras la exposición a la radiación UVB procedente del sol (OMS).

Deficiencia 

La deficiencia de vitamina D se considera una epidemia mundial. Se estima que en solo la osteoporosis, mil millones de personas padecen esta afección (Navarro at al., 2016).

Por lo tanto, se constata que, “la administración de suplementos de vitamina D reduce la incidencia y las consecuencias adversas de estas afecciones y de otras como las infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores, disminuyendo así la mortalidad por todas las causas” (OMS).

¿Vitamina D estacionaria?

Todo parece indicar que los niveles de o 25-hidroxivitamina D en suero (25-OHD), fluctúan por el clima, estacionalmente (Aloia, 2007; Mendoza, 2016; Grant at al., 2020), y que, su deficiencia; como consecuencia de los pobres o nulos rayos del sol, u otros factores (estado de salud, baja exposición, bloqueadores solares, dieta, invierno…), favorece la entrada del virus al organismo y el consecuente deterioro, principalmente el causado por la neumonía.

 

Vitamina D, inmunidad innata y virus

Se sabe que esta vitamina actúa sobre la inmunidad innata (Cannell, 2008). Esta inmunidad innata, que es diferente de la inmunidad adaptativa, es la que responde rápidamente frente a microorganismos y agentes a través de efectores genéticamente codificados que están disponibles para ser activados rápidamente por un antígeno, mucho antes de que el organismo se haya encontrado con ese antígeno:

Inducción de catelicidina y defensinas que  actúan produciendo daño en la membrana lipoprotéica del agente viral, reduciendo de esta manera la replicación viral y, por otro lado, la producción de una tormenta de citocinas proinflamatorias que provocan la neumonía…(Acosta at al., 2009).

pixabay

La radiación UVB desencadena la producción de vitamina D en la piel, pero, como los bajos niveles de vitamina D son muy comunes en invierno, entones, como ya sabemos que la vitamina D activa tiene marcados efectos sobre la inmunidad; es decir, ralentiza la actividad de los mediadores proinflamatorias y estimula la de los macrófagos, sobre todo, estimula la expresión de péptidos antimicrobianos que se encuentran en los glóbulos blancos, las células NK y las células que recubren la mucosa respiratoria(Pierre), y, como suponemos, que el virus, covid-19, se aprovecha del clima y la deficiencia mundial de vitamina D para su propagación, por este motivo, la suplementación de esta vitamina debe ser lo más rápido posible.

Hipótesis

Hipotetizamos entonces, que como la proporción de la población con deficiencia de vitamina D puede variar en cualquier momento y dentro de una estación y en cualquier latitud, si elevamos las concentraciones séricas de 25 (OH) D a través de la suplementación con vitamina D podría reducir la incidencia, la gravedad y el riesgo de muerte por diferentes virus que amenazan el ser humano: Influenza, dengue, VIH, y la epidemia actual de COVID-19(Grant at al., 2020; Martínez at al., 2019, Gysin at al., 2016; Jolliffe at al., 2013).

 

Además, en relación con su uso terapéutico, un panel de expertos determinó, mediante el estudio de varios metanálisis la eficacia de la vitamina D3, y que para mejorar los niveles de la 25-hidroxivitamina  D  se utilizara en el tratamiento y prevención de su hipovitaminosis” (Ardila, 2019).

Dosis de Vitamina D

Por cada 100 UI de vitamina D ingerida, el nivel en sangre de 25 (OH) D aumenta en 1 ng / ml. Por lo tanto, los niños necesitan un mínimo de 400 UI de vitamina D / día y 1,000 UI de vitamina D / día pueden ser más beneficiosos y no causar toxicidad(Holick, 2010).

Para adultos, es necesario un mínimo de 1,000 UI de vitamina D / día y se prefieren 2,000 UI de vitamina D / día si hay una exposición inadecuada al sol (Holick, 2010).

 

Concluimos, pues, en base a lo expuesto, que toda la población debe recibir los rayos del sol directamente (si es que los hay) de entre las 6: a.m. y 9 a.m. por 10- 15 minutos, todos los días, hasta el tiempo de la cuarentena, lo que por otro lado, nos daría energía y vitamina D, además, consumir suplementos que contengan vitamina D, como pescado azul, sardina, atún, huevos y queso, leche  y yogurt, que son productos que vienen enriquecidos con esta vitamina.

Ahora, si la población está en época de lluvia, consumir los mismos alimentos, además, suplementos de vitamina D de 2.000 unidades por un periodo de un mes, mientras pasa la crisis.

No obstante, las personas que ya están tomando suplementos de esta vitamina, no es necesario que tomen más cantidad que la recomendada por el médico.

Esta es la manera natural, y creo que la única,  de como los rayos del sol y la vitamina D usados adecuadamente, nos podrían ayudar a aumentar nuestra defensa innata, así como mitigar la alta propagación de este virus , que pone en jaque a todos los sistema de salud  e intenta desestabilizar a todo un planeta.

Y que, a la vez, este virus nos enseña que así como hay bacterias y otros virus que atacan a las personas deficientes de vitamina D y les produce tuberculosis o sida, porque no podría él aprovecharse también de tal situación y producir la actual pandemia del coronavirus.

 

Escrito por: Héctor Isaza montoya

Regente de farmacia.

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